#DentistasEnAlerta: ¿Qué significa?

colegioEl día de ayer los odontólogos del sistema de salud público en Chile hicieron un paro de advertencia. Fue un llamado por parte del Colegio de Cirujano Dentistas de Chile a tener una jornada de reflexión ante la realidad que vive la profesión en nuestro país. De hecho, Twitter y Facebook están llenos de fotos de colegas con carteles y se ha usado mucho el hashtag #DentistasEnAlerta. ¿Por qué escribo sobre esto? Soy dentista y vivo en Chile, así que cae de cajón.

Nunca he sido muy de apoyar los paros, por que creo que muchas veces en el servicio público se abusa de los mismos. Pero esta vez creo que ameritaba que el gremio se pusiera los pantalones y alzara la voz. Esto ya que el Colegio estima que como Cirujanos Dentistas no hemos sido considerados en las negociaciones entre el Ministerio de Salud y otros gremios del sector (como la realizada con el Colegio Médico). Por otro lado, la salud bucal no está dentro de las prioridades del Gobierno, causando un daño directo a la población. Pero no nos engañemos, el paro habla de la «alerta» por los profesionales del servicio público. Y la problemática del servicio público no es la única que existe a nivel país con nuestra profesión.

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«De una vez por todas, la autoridad tiene que entender que las y los dentistas, y nuestras demandas y problemáticas, existen. Que eso ocurra, dependerá también del nivel de participación de los colegas»

Dr. Mauricio Rosenberg
Segundo Vicepresidente Nacional Colegio de Cirujano Dentistas

Según lo publicado en EMOL, la ministra Carmen Castillo dijo ayer que se instalará una mesa de trabajo para resolver estas (y otras) inquietudes. Veamos que tal resultará eso…

Creo que no es menor el menoscabo que existe ante el gremio. Me salgo un poco de lo oficial, y daré una apreciación personal. Una visión un poco más amplia del problema que abraza a la Odontología a nivel nacional, tanto en lo público como en lo privado:

1. Puestos de trabajo: Tuve la suerte de trabajar en el sistema de salud pública. Y digo suerte por dos razones: primero, por que creo que a uno lo enriquece como profesional y segundo, por que es en extremo difícil poder conseguir un puesto como dentista en un hospital o consultorio. Tanto así que en el CESFAM donde yo trabajé, por ejemplo, había 8 médicos contratados con 44 horas, mientras que había sólo 2 dentistas, ya que claramente sale más barato pagarle un sueldo a un médico que instalar otro dentista (sueldo del dentista, asistente, materiales e instalación de sillón). Eso iba en directo desmedro de la cobertura que se podía entregar a la población. Gente que quiere trabajar HAY, pero la oferta laboral es absurdamente mezquina. Por otro lado, lo que alega el Colegio de Dentistas es sobre el acuerdo existente con el gremio médico sobre aumento de sueldos. El documento recibido con el “Protocolo de acuerdo COLMED-MINSAL” expone que con todos los especialistas médicos, con más de 11 horas,  se compromete un aumento de remuneraciones de al menos un 102% del sueldo base. La mayoría de los  odontólogos, en cambio, reciben como parte del acuerdo COLMED-MINSAL, solo un 12% del sueldo base, lo que se traduce en no más de un 4% real de aumento de sus remuneraciones.

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En la página del Colegio de Cirujano Dentistas se expone que: «el documento recibido, al no estar suscrito por funcionario ni autoridad alguna, y contener de forma tendenciosa, solo una parte de los alcances de la negociación COLMED-MINSAL no contribuye al dialogo entre nuestro Ministerio y los odontólogos. Un aumento de remuneraciones casi diez veces superior, para una sola de las cuatro profesiones que componen la ley 19.664, es una medida a todas luces injusta y no inclusiva, que demuestra la falta del reconocimiento a nuestro desempeño».

2. Salud oral: Es una deuda que tenemos con la sociedad. La cobertura es muy precaria, tomando en cuenta que el 80% de la población hace uso de la salud pública y no tiene acceso libre a la atención privada. Esto por dos razones: como ya lo había indicado en el punto anterior, no hay suficientes puestos de trabajo, lo que guarda una relación directa con la capacidad que tienen los dentistas para abarcar a la población. Y no sólo en atención primaria, sino que también en especialidades: un paciente puede tranquilamente estar esperando un año a que recién le salga una interconsulta para una endodoncia, por ejemplo. Lo segundo es que, así como hay pocos dentistas, no todos están del todo comprometidos. Muchos cargos públicos, en todo ámbito, están ocupados por vacas sagradas que no entregan más que una atención mediocre al público, total, a fin de mes el sueldo es fijo y seguro. Debe existir una forma de evaluar a los profesionales más transversal, objetiva y que no dependa del mismo establecimiento, para evitar todo tipo de sesgos. Insisto, esto va para todo cargo público. Con más puestos de trabajo y profesionales comprometidos podemos mejoras la salud oral del país, pero para eso se necesita capital.

3. Exceso de oferta en universidades: Es un hecho que hoy en Chile hay un superávit de profesionales en muchas áreas, ya que se sobre oferta formación profesional sin regularización alguna. Es absurdo que una universidad permita el ingreso de más de 120 alumnos por cada generación en una carrera determinada, sólo por el hecho de que esto trae dinero. Es un abuso que está sobre saturando el mundo profesional. En el caso de la carrera de odontología, este año el arancel llegó a costar $6.985.000 en la Universidad del Desarrollo (la más cara del país), una suma que llega a ser ridícula. Resulta que familias se endeudan pagando una carrera como esta -a lo que hay que sumar una infinidad de materiales- para que sus hijos salgan a un mercado sobre-saturado.

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Nadie regula tampoco la calidad de la formación entregada (alguna vez me tocó ver a un interno de la Universidad San Marcos que no sabía hacer una exodoncia o extracción dental en su último año de carrera). Muchas universidades, muchas facultades… ¿y de la calidad quien se preocupa? Claro, están los procesos de acreditación. Pero, ¿y cuando una facultad no se acredita? Esos alumnos siguen egresando y ocupando puestos de trabajo. Siguen libremente en el mercado ejerciendo, a veces, sin estar del todo capacitados. Debería, así mismo, existir alguna forma de regular a los egresados, así como está el Examen Médico Nacional para los estudiantes de Medicina.

4. Especialidades: El mundo de las especialidades va muy de la mano con el tema. Caemos en lo mismo, ¿quién acredita las especialidades y los especialistas que egresan cada año? ¿quien regula la oferta de las mismas? Es aquí donde las Sociedades específicas de cada especialidad deben poner mucho ojo y proteger sus áreas de desempeño. Por otro lado, es estrictamente necesario que en Chile exista una LEY DE ESPECIALIDADES. Esto para proteger tanto a  nuestros especialistas como también al público en general. Hoy nadie regula que puede o no puede hacer un odontólogo en su consulta o práctica privada (incluso en algunas instituciones como el Hospital Las Higueras de Talcahuano, por ejemplo). Gente sin estudios de forma casi autodidacta entrega tratamientos de especialidad a pacientes. Y claro, ¿por qué no? si está en el marco de lo legal. El problema es la calidad de los trabajos entregados. Es entendible que la gente busque algo más económico, pero recuerde usted que muchas veces lo barato cuesta caro. Usted no sólo esta pagando un tratamiento, está pagando por conocimientos, expertise clínica y calidad. Si prefiere ahorrarse unos pesos con un Groupon o cosas por el estilo, allá usted. Sólo que sepa que muchos pacientes que optan por tratamientos más económicos terminan lamentándolo, acudiendo luego a un especialista y terminan pagando un segundo tratamiento. Para los que si nos hemos preocupado de invertir tiempo y dinero en especializarnos, ha sido un esfuerzo nada de menor. Esfuerzo que se ve opacado por quienes optan por el camino fácil: hacer de todo, sin respaldo académico alguno. ¡Pastelero a tus pasteles! A mi no se me ocurriría hacer algo de lo cuál sé no tengo la expertise necesaria para entregar un tratamiento exitoso. Gracias a Dios cuento con una red de apoyo de excelente calidad entre mis ex compañeros de universidad y con colegas que he conocido en diferentes clínicas donde he trabajado con quienes sé que puedo contar para dar una atención integral a mis pacientes en las áreas que no son de mi competencia. ¿Por qué entregar atención mediocre a la gente? ¿quién me da el derecho de abusar así de la confianza de los pacientes? Desgraciadamente la ética es un tema tan delicado y tan fácil de pasar a llevar, que es menester una ley que proteja a pacientes de la mala praxis y protejan a los especialistas, dándoles el crédito que merecen.

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